Siempre esperándote


La puntualidad de los sentimentales que estiran el tiempo como si un "adiós" fuera a durar toda una vida, una despedida que no terminó. Tendré que acostumbrarme, a lo mejor, a la impaciencia de que tú llegues siempre tarde y yo siempre esté esperándote. Ahora dirás que se me ha hecho tarde, que fuimos demasiado cobardes. Que yo te esperé y tú desesperaste entre tardes fugaces. 


Y eso que a veces, cuando atardece, pienso en la vida que voy a perderme. Luces incandescentes, sueño que vienes a verme. Si dejáramos de lado todo aquello que nos duele, tendríamos un sitio para volver a ser alguien diferente…